La manufactura sostiene una parte central de la economía mexicana: aporta la mayor contribución al ISR, concentra más de 91% de las exportaciones y mantiene superávit en segmentos estratégicos como productos metálicos, maquinaria y equipo. El reto está en fortalecer la integración nacional para retener más valor agregado.

La industria de la transformación mantuvo cerca de 10 millones de empleos en abril, pero su avance ocurre dentro de un mercado laboral presionado por informalidad y cambios en la estructura ocupacional.
La manufactura mexicana opera entre menor consumo, remesas inciertas y presión importadora, ¿por qué ha logrado mantener superávit y capacidad para sostener empleo, mercado interno y sustitución de importaciones?
La inversión pública en ciencia y tecnología abre una lectura industrial: el desarrollo económico también se construye con proyectos capaces de conectar academia, empresas, talento y sectores productivos.